Qué rara se deben sentir hoy esa pareja que llegó tarde y no pudo coger el fatídico avión. Qué mezcla de sensaciones, qué alivio y qué angustia por estar felices de seguir vivos en medio de tanta desolación.

¿Lo superarán algún día? Dice un proverbio ruso que No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.

Ellos, morirán dos veces.

Ella le pidió que la llevara al fin del mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cuenta del olvido.

Así nace hoy este espacio que no tendrá más valor que el que le quieran dar los que por aquí se pasen y se dejen algo de su pensamiento.

Aquí encontraréis un espacio libre con música, cine y libros.

Nace con números rojos y con ganas de llegar al fin del mundo.